martes, 19 de abril de 2011

A la ducha!

La hora de ducharse es temida (en especial los días fríos) pero, sin embargo, luego cuando está en el baño le gusta y la disfruta muchísimo. Incluso cuando termina se le ve mejor cara y más contenta.

Al principio, tendíamos a decirle que se tenia que duchar cuando terminara el desayuno pero escuchábamos una lluvia de noes y razones para no hacerlo. Con el paso del tiempo, su cuidadora ha descubierto que es mejor no avisarle de nada. Su táctica es que cuando está en el baño entonces enciendes la ducha como si ya lo hubieran hablado y ella ya sabe que significa. A veces no le gusta la idea y advierte de que ella no se quiere duchar pero la mayoría de los días no se queja.

Aunque ya necesita bastante ayuda, hay ciertas cosa que sí que hace sola -como lavarse la cara, los dientes, secarse las partes del cuerpo más accesibles, peinarse…- aunque necesita mucho tiempo para ello. Sin embargo, día a día vemos como necesita más ayuda. Pues, por ejemplo, aunque ella se peina y la parte de delante se la deja bien, tenemos que ayudarla por detrás porque lleva el pelo corto y al dormir se le aplasta en la coronilla formando una especie de calva.

Este no es más que un quehacer diario con un enfermo de Alzheimer que para los demás son unos pocos minutos y para ellos se convierte en una pesadilla que dura una hora o más y que hay que repetir cada día.

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