jueves, 21 de abril de 2011

Olvidando a mi hermano

Que no me reconociese a mí, era algo que todos habíamos pensado alguna vez ya que llevábamos un año sin vernos pero ahora le ha tocado el turno a mi hermano. Y esto sí que ha sido toda una sorpresa.

El ha sido el último en dejar la casa y aunque vive fuera vuelve cada fin de semana. Aunque es mayor de edad para ella sigue siendo un niño pequeño que necesita que lo cuiden. Por ello, durante los días diarios su máxima preocupación era dónde estaba mi hermano y quién lo iba a cuidar. Por mucho que le explicábamos que él es mayor y puede vivir sólo, ella no lo entendía.

Cada viernes cuando lo veía, se le iluminaba la cara y la calma volvía a su mente pero cada lunes cuando se iba regresaba la tristeza y preocupación. Sin duda, el comienzo de semana era muy duro para ella, y para su cuidadora, pero ahora este sufrimiento ha terminado. Sí, ha terminado! Ha terminado porque se ha olvidado.

Ya no se acuerda de que se va y de que estará toda la semana fuera. Ya no lo echa de menos ni se preocupa por quién lo va a cuidar. Ya tampoco se pone contenta al verlo porque cuando regresa es como si sólo hubiera salido por unos pocos minutos. Ya su comienzo de semana no es duro ni sus lunes son tristes.

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